Llevas años esperando que alguien te elija.
Lo esperas en un mensaje que no llega, en una conversación que nunca se define, en una persona que te da lo justo para que no te vayas. Y mientras esperas, corres tus límites, bajas tus expectativas y te convences de que unas migajas de afecto alcanzan.
Lo sé porque yo también lo hice.
Esperé que alguien me diera lo que me tocaba construirme a mí, y nunca lo recibí.
Después de una ruptura abrí un blog anónimo y escribí 730 días seguidos. Desde entonces he escuchado a muchas mujeres contarme lo mismo con distintos nombres.
Por eso nace esta revista.
RAYÉN trabaja un tema por mes, y cada semana te llega una pieza. Esta carta, el tema central desarrollado a fondo, las conductas que repetimos sin darnos cuenta y una herramienta concreta, para que lo que leas no se quede en la pantalla.
No te prometo que termines el mes siendo otra. Aquí las cosas se dicen sin anestesia y con respeto.
La primera edición se llama Ser o no elegida. En medio de la espera hay una pregunta que casi nadie se hace.
¿Cuántas veces dejaste de elegirte tú mientras esperabas que te eligieran?
Empieza por ahí. La respuesta es tuya.
Rayén
Preguntas que quizás deberías hacerte
- ¿A quién estás esperando hoy, y desde cuándo?
- ¿Qué dejaste de pedir para no parecer exigente?
- Si nadie te eligiera este año, ¿qué harías distinto con tu tiempo?
