Las alas del desapego
Deseo que la tortura de un amor no correspondido sea para ti reemplazada por las ganas de un nuevo comienzo, de esos en los que eres la protagonista, y no una actriz de reparto. Deseo para ti que no sigas aceptando papeles pequeñitos en la vida de alguien. Que empieces a soñar que mereces el óscar, y no las chauchas que te pagan por ser el extra de un episodio.
Deseo que te creas el cuento, y no solo eso, sino que lo reescribas toda vez que sea necesario, para que nunca más dejes que otro lápiz garabatee los bocetos de tu obra.
Cuánto valor nos restamos solo por no sentirnos merecedoras…
Cuánto tiempo le damos a otro, pero no un poquito a nosotras…
Cuánto sobredimensionamos a veces el sexo con una persona (durante días lo esperamos, pero a veces ni siquiera funciona).
Cuánto anhelamos ser elegidas por alguien que está con otra (soportamos sus ausencias a cambio de promesas rotas, una tras otra, durante años, queriendo creer que, por tanto sacrificio, algún día nos van a querer). Cuánto abandono de la propia esencia, tratando de parecer y olvidándonos del ser, todo por darle el gusto a otro, que siempre quiere cambiarnos. Cuánto de vida se nos diluye solo por el capricho de ganarle a la indiferencia, por el berrinche que trae consigo arrancarlo de la cama de otra, por el ego que grita fuerte el deseo de ser querida, valorada y reconocida (incluso si es por alguien que ni siquiera se detiene a mirarnos). Cuánto de consciencia nos falta para querernos y respetarnos, endulzar la forma en como nos vemos, hacer realidad nuestros sueños, y para que, en cada circunstancia de la vida, siempre seamos conscientes de elegirnos primero.