Amarse para amar

Antes de llevártelo, léelo un poco.

Dos fragmentos, tal como aparecen en los libros.

Libro II · 2022 · Hojas del Sur

Las alas del desapego

2 · Rechazando migajas

Deseo que la tortura de un amor no correspondido sea para ti reemplazada por las ganas de un nuevo comienzo, de esos en los que eres la protagonista, y no una actriz de reparto. Deseo para ti que no sigas aceptando papeles pequeñitos en la vida de alguien. Que empieces a soñar que mereces el óscar, y no las chauchas que te pagan por ser el extra de un episodio.

Deseo que te creas el cuento, y no solo eso, sino que lo reescribas toda vez que sea necesario, para que nunca más dejes que otro lápiz garabatee los bocetos de tu obra.

Cuánto valor nos restamos solo por no sentirnos merecedoras…
Cuánto tiempo le damos a otro, pero no un poquito a nosotras…
Cuánto sobredimensionamos a veces el sexo con una persona (durante días lo esperamos, pero a veces ni siquiera funciona).

Cuánto anhelamos ser elegidas por alguien que está con otra (soportamos sus ausencias a cambio de promesas rotas, una tras otra, durante años, queriendo creer que, por tanto sacrificio, algún día nos van a querer). Cuánto abandono de la propia esencia, tratando de parecer y olvidándonos del ser, todo por darle el gusto a otro, que siempre quiere cambiarnos. Cuánto de vida se nos diluye solo por el capricho de ganarle a la indiferencia, por el berrinche que trae consigo arrancarlo de la cama de otra, por el ego que grita fuerte el deseo de ser querida, valorada y reconocida (incluso si es por alguien que ni siquiera se detiene a mirarnos). Cuánto de consciencia nos falta para querernos y respetarnos, endulzar la forma en como nos vemos, hacer realidad nuestros sueños, y para que, en cada circunstancia de la vida, siempre seamos conscientes de elegirnos primero.

Libro III · 2024 · Hojas del Sur

La respuesta

1 · ¿Regresará él a mi vida algún día?

Los hombres casi siempre vuelven…

… ya sea por curiosidad, despecho, confusión, nostalgia temporal, amor, ego, venganza, sexo. O, simplemente, ni siquiera saben bien el motivo del retorno… pero lo hacen.

Unos tímidos ponen algún emoji por wasap, otros te dan like, ven tus historias o comienzan a revisar tus estados. Los más osados, por no decir “patudos”, te hablan después de meses, y años casi, como si no hubiera pasado el tiempo, haciéndose los lesos, tincudos y cancheros, con la desfachatez de invitarte a salir, o incluso pedirte, sin anestesia, que te vayas a meter a su departamento (¿creerán que irás corriendo con tu mejor ropa interior a tocar su timbre, dispuesta a entregarte?).

Un hombre casi siempre vuelve, sobre todo si fuiste buena, lo quisiste y le diste lo mejor de ti… tanto que no te quedó más de eso para nadie en el mundo entero. Cuando lo escuchaste horas quejarse de todo y lo acompañaste largos viajes, solo con el fin de que hiciera sus trámites. Cuando, sonriente, soportaste todo lo que nunca te gustó, pero por él estabas tan dispuesta que no te importó descuidar tus propios intereses, pasándote a llevar a ti misma, cediendo una y otra vez por complacerlo.

¿Sabes? Ellos, al fin y al cabo, casi siempre vuelven, pero no suele ser por amor, así que debes estar preparada para observarte y tener la claridad de saber si es conveniente o no ese regreso para tu vida. Puede ser que lleves días, meses o años esperándolo, pero no debes olvidar nunca el motivo por el cual dejó de ser tu pareja, ni todo el tiempo transcurrido ni los esfuerzos realizados para recuperar la paz mental que perdiste cuando decidió quitarte de su vida.

No te ilusiones si regresa: la mayoría de las veces lo hace solo para desaparecer nuevamente, y esa segunda ida suele doler incluso más que la primera.