Debí haber estado enamorada de mí, de mi intelecto, haber devorado libros, escrito post en redes sociales para ayudar en la calidad de vida de otros, haber sacado a pasear a mi perro que se quedó en el patio secuestrado, así como yo, por mis recuerdos.
Debí sonreír más y llorar menos, ya que tengo una linda sonrisa, porque alegre soy bella y sombría, muy fea…
No debí mostrarme tantas fotos de él con ella y los koala, hoy no entiendo el motivo de hacerme eso, me pido perdón por cada descuido, por no ir a buscarme y haberme llevado a dar una vuelta para que viera el cielo, para que hablara con la gente, para que abriera los ojos y entendiera que el mundo no era un hombre, que ese personaje solo era un grano de arena en una playa de Cochabamba, que yo era infinitamente más importante que mi dolor por una relación que podría ser reemplazada por otra mejor en el minuto que lo quisiera…
Dos años después, cambié Mi Soledad y yo por El Taki Taki, por Calma de Pedro Capo, o Mala Fama de Dana, jamás volví a culparme, y aunque a veces reflexiono de esto, muy pocas, pero lo hago, siempre es con el fin de que alguien que hoy esté como yo ese día, se despierte de la pesadilla y le tire la cadena a un hombre que ya no lo quiere.
Ojalá y se dé cuenta que la vida es lo que pasa por sus ojos en este momento, no lo que fue ni lo que será mañana, ya que incluso mañana, ni siquiera sabemos si seguiremos con vida.
Por eso tú, no esperes perderte para encontrarte y darte el amor que mereces por sobre cualquier otro, no creas que “todo vale” por creerte enamorada.
No se vale ser infeliz por un amor inconcluso.

Comentarios